Imagen 1. Resumen de riesgos globales 2025. Generada por Google NotebookLM (2025) a partir del informe de Coface.
Este mes de diciembre, dos economistas de la Coface (Compagnie Française d'Assurance pour le Commerce Extérieur), Anna Farrugia, analista en riesgo geopolítico y Ruben Nizard, jefe de investigación sectorial de riesgo político, han publicado un excelente artículo titulado: "Riesgo político y social en 2025: un nivel récord, una nueva norma para las empresas".
En este artículo, basado previamente en el informe "Riesgo político y social en 2025” de esta prestigiosa compañía, publicado en octubre de este mismo año, nos advierten sobre un panorama global complejo donde la inestabilidad política deja de ser un evento aislado para convertirse en un factor estructural que las organizaciones deben gestionar con urgencia. Al leer este artículo, tienes la sensación de que el mundo se ha vuelto un lugar más volátil, impredecible y complejo. Es una percepción generalizada, que constantemente vemos en titulares de prensa sobre conflictos, polarización política y tensiones sociales.
El informe "Riesgo político y social en 2025" de la aseguradora de crédito Coface no solo confirma nuestras sospechas, sino que pone cifras a esa sensación y revela que la situación es más grave de lo que imaginábamos. Trataremos de mencionar los hallazgos más impactantes de ese informe y de para entender por qué el riesgo global ha alcanzado un nuevo máximo histórico en el riesgo político y qué significa vivir en esta inestabilidad estructural.
1. El riesgo político mundial está en su punto más alto.
El hallazgo principal del informe es tan claro como alarmante: el índice de riesgo político global de Coface alcanzó un máximo histórico del 41,1 % en 2025. Para poner esta cifra en perspectiva, el dato más contundente es que este nivel supera el pico alcanzado durante el punto más álgido de la pandemia de Covid-19, un periodo que ya considerábamos de crisis excepcional.
La escala del problema es global y se refleja en los detalles como que el: "68 de los 166 países analizados presentan un riesgo mayor que el año pasado" y "106 países se sitúan por encima de su media prepandémica".
Este fenómeno va más allá de focos aislados, como bien lo explica la economista Anna Farrugia.
"Más alta que nunca, la puntuación de 2025 del índice de riesgo político de Coface confirma una tendencia al alza fundamental que nos viene alertando desde hace varios años. Observamos un doble fenómeno: conflictos que se están arraigando y que aumentan el riesgo general, y un clima político y social que sigue siendo frágil, en el que la frustración y la inestabilidad siguen alimentando las tensiones".
Anna Farrugia.
Economista de Coface.
2. La fragilidad institucional ya no es solo de Mercados Emergentes.
Tradicionalmente, el riesgo político se asociaba principalmente con economías emergentes. Sin embargo, el informe de Coface demuestra que la inestabilidad se ha globalizado, afectando también a las democracias más consolidadas.
La "fragilidad institucional" es el segundo pilar de este aumento del riesgo, y en las economías avanzadas se manifiesta a través de una combinación de factores peligrosos:
- El auge del populismo.
- El deterioro de libertades civiles.
- La presión de una inflación persistente.
Estados Unidos es el ejemplo más destacado, presentando "el nivel más alto de riesgo de fragilidad política y social entre las economías avanzadas" y el mayor incremento desde antes de la COVID.
Otras potencias como el Reino Unido y Francia siguen tendencias similares, marcadas por la inestabilidad gubernamental y la incertidumbre.
Este punto es crucial porque rompe con la percepción de que las democracias consolidadas son inmunes a este deterioro.
Su fragilidad es ahora un desafío universal que pesa directamente sobre la confianza de hogares y empresas, limitando tanto el consumo como la inversión.
3. La "Generación Z" emerge como un motor de inestabilidad.
En las economías emergentes, la juventud se ha convertido en un actor clave que impulsa el riesgo político y social. Los datos de Coface muestran un claro aumento del riesgo en países donde la "generación Z" se movilizó de forma sin precedentes en 2025. Entre ellos destacan Indonesia, Filipinas, Madagascar, Marruecos y Perú.
La frustración de estas poblaciones jóvenes tiene raíces profundas y comunes, que el informe sintetiza en cuatro causas principales:
- Las élites, consideradas ineficaces o corruptas.
- Las crecientes desigualdades.
- El deterioro de los servicios públicos y la situación de seguridad.
- La falta de perspectivas económicas.
Esta acumulación de agravios, forma una mezcla altamente volátil, como advierte Anna Farrugia.
"Las sucesivas crisis y la erosión de los cimientos institucionales, combinadas con fuertes presiones sociales, están alimentando un descontento generalizado. Estas tensiones forman una mezcla desestabilizadora que puede resultar explosiva para los gobiernos actuales".
Anna Farrugia.
Economista de Coface.
4. El Veredicto final: El riesgo dejó de ser temporal, es la nueva realidad estructural.
Quizás la conclusión más importante del informe es el cambio de paradigma que propone. El riesgo político y social ya no debe ser visto como un evento puntual, una crisis pasajera o un ciclo que eventualmente terminará. Hemos entrado en una nueva fase donde la inestabilidad es un componente estructural del panorama global.
Para las empresas, esto significa que el riesgo político se ha convertido en un factor de riesgo comercial clave que debe ser integrado de forma permanente en sus estrategias de desarrollo, políticas de cobertura y decisiones de inversión. Ignorarlo ya no es una opción.
Ruben Nizard, lo resume de forma definitiva.
"El riesgo político y social está entrando en una nueva era. Lo que antes se consideraba algo temporal se ha convertido en un riesgo estructural. La combinación de rivalidades geopolíticas, polarización, transición energética y retos tecnológicos garantiza que este mayor nivel de riesgo persista".
Ruben Nizard.
Head of Political Risk Analysis and Sector Research en Coface
Definitivamente los datos del informe son concluyentes, el mundo ha entrado en una nueva fase de inestabilidad permanente, con niveles de riesgo que superan incluso los momentos más críticos de la historia reciente.
Ya no se trata de "capear la tormenta", sino de aprender a navegar en un océano perpetuamente agitado. La fragilidad institucional, el descontento social y los conflictos arraigados han dejado de ser la excepción para convertirse en la norma.
Ante esta nueva normalidad de riesgo estructural, ¿cómo podemos, como empresas y ciudadanos, adaptarnos para navegar un futuro que promete ser todo menos estable?
5. Referencia Bibliográfica.
Coface. (2025, diciembre). Riesgo político y social en 2025: un nivel récord, una nueva norma para las empresas.

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