Este 27 de diciembre de 2025, el periodista, analista y escritor Danny Haiphong entrevistó al analista geopolítico Pepe Escobar, quien menciono que el presidente de los EE. UU. Donald Trump se metió en problemas por su incautación del petrolero venezolano. Rusia y China han intervenido para reforzar las defensas de Nicolás Maduro y la guerra se aproxima rápidamente. Los últimos fracasos de Trump están a punto de cambiarlo todo.
En los medios de comunicación de los EE. UU. La narrativa sobre la presión de Estados Unidos a Venezuela parece sencilla: una superpotencia utiliza su poder para forzar un cambio de régimen. Hemos oído falsamente y sin pruebas hablar de la "guerra contra las drogas", de sanciones y, más recientemente, de una estrategia que recuerda a los "Piratas del Caribe", con la incautación de buques petroleros en alta mar. Es el clásico relato de David contra Goliat, donde el desenlace parece inevitable.
Sin embargo, la situación es mucho más compleja y llena de giros inesperados. Las jugadas de Washington no están funcionando como se esperaba, y la resistencia de Venezuela, apoyada por otros actores globales, está exponiendo las grietas en el poder estadounidense. A continuación, desvelamos cinco verdades del por qué EE. UU. bloquea a Venezuela.
1. El bloqueo es un tigre de papel: Rusia y China lo desafían abiertamente.
Lejos de ser una fortaleza inexpugnable, el bloqueo marítimo de Estados Unidos está siendo vulnerado de forma selectiva. Mientras que barcos con bandera panameña son interceptados (sin estar sancionados), otros pasan sin problemas. El caso más evidente fue el del petrolero ruso Hyperion, que llegó a Venezuela sin ningún contratiempo. La razón es simple: Estados Unidos no tuvo "el valor de asaltar un barco ruso".
Este hecho demuestra que el bloqueo no es total, sino selectivo. Rusia y China continúan enviando buques y han dejado claro en la ONU y en sus comunicados que apoyan la soberanía de Venezuela y se oponen a las sanciones unilaterales. Esta situación está daña la ya deteriorada credibilidad de EE.UU., ya que expone su incapacidad para imponer su voluntad frente a otras potencias, haciendo que pierda su reconocimiento incluso antes de que su estrategia marítima haya comenzado a aplicarse del todo.
2. Mientras EE.UU. juega a los piratas del Caribe, China conquista Latinoamérica con inversión.
Mientras la administración estadounidense se enfoca en una estrategia de "Piratas del Caribe" o algo peor, para asfixiar a Venezuela, la República Popular de China avanza silenciosamente con una táctica mucho más efectiva: la conquista económica del continente. Esta es la "injerencia extranjera" que realmente preocupa a Washington.
Un ejemplo clave es el puerto de Chancay en Perú, pieza fundamental en la "ruta marítima de la seda del Pacífico Sur" que contó con la presencia del propio presidente chino para su inauguración. Pero la estrategia no se detiene ahí. China ya ha enviado una misión a Brasil para estudiar la construcción de otro puerto y avanza en el plan de la "famosa carretera bioceánica", un proyecto que unirá la costa atlántica brasileña con la pacífica peruana. A esto se suma que China ya ha desplazado a Estados Unidos como el mayor socio comercial de Brasil, la principal potencia de Sudamérica. Mientras EE.UU. intenta aferrarse a la vieja Doctrina Monroe, China construye una infraestructura continental que hace que la estrategia de Washington parezca táctica y mezquina en comparación.
3. El mito de la existencia de la oposición interna. La realidad es que el gobierno venezolano tiene un fuerte respaldo popular de los venezolanos.
A menudo se presenta la idea de que una intervención estadounidense sería bienvenida por un pueblo venezolano desesperado por un cambio. Sin embargo, los datos sobre el terreno cuentan una historia muy diferente. El apoyo popular a una intervención militar extranjera es "prácticamente nulo" y la poca simpatía que existe proviene, en su mayoría, de "venezolanos exiliados en Florida". Incluso sondeos recientes de la reconocida encuestadora HiterLaces hablan que la gran mayoría de los que se consideran opositores al gobierno venezolano adentro y afuera de venezuela, rechazan una intervención militar de los EE. UU. contra Venezuela.
Dentro del país, la base de apoyo al gobierno de Caracas sigue siendo formidable. Esta lealtad no puede ser comprada ni desmantelada fácilmente. El entrevistado, Pepe Escobar, menciona que a diferencia de lo que ocurrió en Irak en 2003, donde EE.UU. pudo sobornar a generales clave, en Venezuela el gobierno mantiene un respaldo consolidado que el dinero no puede fracturar.
El apoyo interno en Venezuela, desde los campesinos, los trabajadores urbanos, las personas que han seguido la revolución bolivariana desde el principio, están abrumadoramente del lado del gobierno venezolano.
4. Navegando el caos: Lidiando con un líder comparado con Calígula.
Para otros líderes mundiales, especialmente en Latinoamérica, tratar con la actual administración estadounidense es un ejercicio de equilibrio extremadamente complicado. La política exterior de Washington es percibida como errática e impredecible, concentrada en una figura descrita como un "maestro en cambiar narrativas" y con una capacidad de atención de apenas "entre 5 y 10 segundos".
La analogía que se utiliza para describir esta situación es la de tratar con el emperador romano Calígula. No es un estratega a largo plazo, sino alguien que actúa por impulsos y caprichos. Esto obliga a líderes como los de México o Brasil a medir cada palabra y acción para no "antagonizarlo directamente", mientras intentan defender su soberanía en un entorno geopolítico volátil y caótico.
5. El 'swing' caribeño: Cómo la burla se convierte en un arma contra una superpotencia.
Quizás una de las claves más inesperadas y sutiles es el uso de un arma cultural: la burla. En el Caribe, el humor y el "swing" no son solo formas de expresión, sino herramientas efectivas de resistencia. La diferencia estratégica es notable. Mientras líderes como Gustavo Petro en Colombia o Claudia Sheinbaum en México "han vacilado un poco" y "dejado cierto margen a Estados Unidos", obligados a una diplomacia cautelosa, debido a la enorme presión diplomática que enfrentan, Nicolás Maduro se burla abiertamente de su adversario. Esta audacia no es solo un rasgo personal; es posible porque, a diferencia de otros, cuenta con el respaldo consolidado del estado y las fuerzas armadas.
Esta táctica, profundamente arraigada en la cultura de la región, expone la impotencia y el absurdo de las acciones de una superpotencia, erosionando su autoridad de una manera que las armas convencionales no pueden. Destruyen una superpotencia burlándote de ella y ellos lo entienden mejor, los venezolanos, los colombianos, los cubanos, probablemente lo entienden mejor que nadie.
6. Lo que ocurre en Venezuela no es un evento aislado.
Es el síntoma de una transformación global mucho más profunda, donde la hegemonía de Estados Unidos ya no es absoluta y nuevos actores reconfiguran el equilibrio de poder.
Más que una simple confrontación, lo que vemos son las maniobras de un "imperio desesperadamente impotente" que intenta controlar su patio trasero y fracasa visiblemente.
La pregunta que queda en el aire es: ¿cuánto tiempo más podrá el viejo hegemón mantener la apariencia de control mientras el mundo cambia a su alrededor?
7. Referencia bibliográfica:
Danny Haiphong Español. (2024, 28 de diciembre). Trump HUMILLADO: Putin, China y Venezuela aplastan su guerra de petroleros [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Y6LDVslVWAA
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