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sábado, 29 de agosto de 2020

El hombre que quería evitar las guerras.



Para los interesados en la Teoría de los Ciclos Económicos, además de los otros ciclos Políticos, Históricos, Militares, Generacionales y Matemáticos, les enseño la entrevista del General (Ejército) Venezolano Víctor José Fernández Bolívar, autor del libro: “Curva Matemático – Histórica y tendencias matemático, históricas y electorales de Venezuela”. El general venezolano Víctor José Fernández Bolívar explica cómo descubrió a Alexandre Deulofeu (obra del autor) y aunque no está muy claro, se podría pensar que gracias a su tesis (1964 - 1965), en una Escuela Militar de la OTAN, las fuerzas Armadas de EEUU (Inter American Defense College, Washigton, D. C), consideraron su teoría para la Guerra Fría, la aceptaron, la manipularon y la adaptarón a su conveniencia. 


Lo que es importante de destacar, estos aportes al pensamiento militar los descubrieron con conocimientos matemáticos y sobre Historia de las Civilizaciones, esto fue por los mismos años de otras obras en el campo de los modelos matemáticos como J. W. Forrester (Industrial Dynamics), de Meadows Donella (los límites del crecimiento), de Robert Axelrod, (La evolución de la cooperación), de las grandes simulaciones de operaciones militares por computadores (SIMULATION IN MILITARY OPERATIONS)


Este General, tiene una obra más conocida: “Los Principios Matemático – Históricos y la Evolución de la Libertad”. Está disponible y de forma gratuita en el siguiente enlace: https://www.gutenberg.org/files/30175/30175-pdf.pdf 

lunes, 22 de julio de 2013

Burbujas para siempre, por Robert J. Shiller

Burbujas para siempre, por Robert J. Shiller

Por Prodavinci
20 de Julio, 2013
Tomado de: http://prodavinci.com


NEW HAVEN – Podría pensarse que vivimos en un mundo pos-burbuja desde el colapso de la mayor burbuja inmobiliaria en la historia del planeta en 2006 y el final de una burbuja mundial en el mercado de valores el año siguiente. Pero se vuelve a hablar de burbujas una y otra vez – burbujas inmobiliarias que aparecen o continúan en muchos países, una nueva burbuja mundial en el mercado de valores, una burbuja de largo plazo en los mercados de bonos estadounidense y de otros países, una burbuja en el precio del petróleo, una burbuja del oro y así sucesivamente.

Sin embargo, no esperaba una historia de burbujas cuando visité Colombia el mes pasado. Pero, una vez más, los locales me hablaron de una burbuja inmobiliaria en curso y mi chofer me paseó por el centro vacacional costero de Cartagena y señaló, con voz asombrada, varias casas que recientemente se vendieron por millones de dólares.

El Banco de la República, el Banco Central Colombiano, mantiene un índice de precios de viviendas para tres ciudades principales: Bogotá, Medellín y Cali. El índice ha aumentado el 69% en términos reales (ajustado por inflación) desde 2004 —la mayor parte del aumento se produjo después de 2007. Esa tasa de crecimiento de los precios recuerda la experiencia estadounidense, donde el índice de precios de viviendas para diez ciudades S&P Case-Shiller aumentó el 131% en términos reales entre su mínimo, en 1997, y su máximo, en 2006.

Esto plantea la pregunta: ¿qué es una burbuja especulativa? El diccionario de inglés Oxford define una burbuja como «cualquier cosa frágil, insustancial, vacía o sin valor; un espectáculo engañoso. A partir del siglo XVII a menudo se aplica a esquemas comerciales o financieros engañosos». El problema es que palabras como «espectáculo» y «esquema» sugieren una creación deliberada más que un fenómeno social extendido que no depende de un empresario teatral.

Tal vez la palabra burbuja se usa con excesivo descuido.

Eso ciertamente cree Eugene Fama. Fama, el defensor más importante de la «hipótesis de los mercados eficientes», niega la existencia de las burbujas.

Según explicó en una entrevista en 2010 con John Cassidy para The New Yorker, «Ni siquiera sé qué significa una burbuja. Esas palabras han vuelto populares. No creo que tengan ningún significado».

En la segunda edición de mi libro Exhuberancia irracional, intenté presentar una mejor definición de burbuja. Una «burbuja especulativa», escribí entonces, es «una situación en que las noticias de los aumentos de precios alimentan el entusiasmo de los inversores, que se difunde por contagio psicológico de una persona a otra y en el proceso amplifica historias que pueden justificar esos aumentos». Esto atrae «a una clase de inversores cada vez mayor, que a pesar de las dudas sobre el valor real de la inversión se ve atraída hacia ella en parte por envidia del éxito de otros y en parte por el entusiasmo de la apuesta».

Ese parece ser el núcleo del significado de la palabra su uso más frecuentemente. En esta definición está implícita una sugerencia sobre por qué es tan difícil para los «apostadores inteligentes» beneficiarse apostando contra las burbujas: el contagio psicológico promueve un modo de pensar que justifica los aumentos de precios, por lo que la participación en la burbuja podría llamarse casi racional. Pero no es racional.

La historia es distinta en cada país, refleja sus propias noticias, que no siempre cuadran con las de otros países. Por ejemplo, parece que la historia actual en Colombia es que el gobierno del país, ahora bajo la apreciada gestión del presidente Juan Manuel Santos, ha reducido la inflación y las tasas de interés para llevarlos a niveles de países desarrollados, y ha eliminado la amenaza de los rebeldes de las FARC, inyectando así nueva vitalidad a la economía colombiana. Esa es una historia lo suficientemente buena como para impulsar una burbuja inmobiliaria.

Como las burbujas son esencialmente fenómenos socio-psicológicos, resultan, por su propia naturaleza, difíciles de controlar
. La acción regulatoria desde la crisis financiera puede disminuir las burbujas en el futuro. Pero el temor público a las burbujas también puede aumentar el contagio psicológico y alimentar aún más profecías auto cumplidas.

Un problema de la palabra burbuja es que crea una imagen mental de una burbuja de jabón en expansión, que está destinada a estallar brusca e irrevocablemente. Pero las burbujas especulativas no terminan tan rápidamente; de hecho, pueden desinflarse un poco, cuando cambia la historia, y luego recuperar impulso.

Pareciera más preciso referirse a estos episodios como epidemias especulativas. Sabemos por la gripe que una nueva epidemia pueda parecer repentinamente justo cuando una anterior está desapareciendo, si surge una nueva forma del virus o algún factor ambiental aumenta la tasa de contagio. De manera similar, una nueva burbuja especulativa puede aparecer en cualquier momento si surge una nueva historia sobre la economía y su fuerza narrativa es lo suficientemente poderosa como para disparar un nuevo contagio de pensamiento entre los inversores.

Esto es lo que ocurrió en el mercado en alza durante la década de 1920 en EEUU., que alcanzó su punto máximo en 1929. Hemos distorsionado esa historia al pensar en las burbujas como un período de dramático aumento de los precios seguido por un repentino punto de quiebre y una caída importante y definitiva. De hecho, un gran aumento de los precios reales de las acciones en EEUU después del «Martes Negro» generó un repunte en 1930 que los llevó a recuperar la mitad de las pérdidas respecto de 1929. A esto siguió una segunda caída, otra bonanza entre 1932 y 1937, y un tercer quiebre.

Las burbujas especulativas no terminan como un cuento, una novela o una obra de teatro. No hay un desenlace final que lleve todos los hilos de la narrativa a una conclusión final impresionante. En el mundo real, nunca sabemos cuándo termina la historia.

Tomado de:
http://prodavinci.com/2013/07/20/economia-y-negocios/burbujas-para-siempre-por-robert-j-shiller/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+Prodavinci+%28Prodavinci%29

sábado, 3 de noviembre de 2012


Cómo seleccionar activos para invertir según el ciclo económico
 
http://tuinversionafuturo.blogspot.com

La economía de un país fluctúa alrededor de una tendencia de largo plazo, generando además ciclos económicos más cortos que pueden durar entre seis y ocho años pero cuya extensión varía mucho en función de la coyuntura mundial, de los precios de algunos activos claves, la existencia del crédito, expansión o contracción monetaria o el valor de la tasa, entre otros factores.

Los valores de los bonos, acciones, commodities, o del dinero en efectivo libre de riesgo se ven influenciados por esos vaivenes y los tipos de interés, que son una variable fundamental de cualquier país.

Ningún ciclo económico es igual a otro, pero suele existir un período más corto en el que el rendimiento de cada activo se destaca por sobre los demás. Para eso es necesario determinar y anticipar el punto de inflexión o cambio de tendencia en la tasa de caída o subida del PIB.

 
Este un dato retrasado ya que es trimestral, por lo que los inversores tratan de ganar terreno lo más posible. Históricamente, en los EE.UU. las acciones se recuperaron entre cinco y seis meses del punto de equilibrio en materia de caída de este indicador.

 
Allí, reside la importancia en adivinar el momento de su inflexión, ya que marcaría el piso a partir del cual los papeles comenzarían su crecimiento nuevamente. La recuperación de los mercados, después de tocar sus mínimos, forma parte del proceso que realizan los individuos de intentar anticiparse a la mejora en materia de crecimiento económico.

 
Después de una recesión se especula acerca de cuándo se reducirá la tasa de caída y alcanzará una variación relativamente neutra en términos interanuales, para empezar a crecer de ahí en más. A medida que el tiempo pasa, cada activo tiene su momento propicio, por eso es importante identificar el ciclo económico para efectuar una inversión en forma correcta.

 
Por un lado, hay que tener en cuenta que existe una relación inversamente proporcional entre el precio de un bono soberano (AAA o AA+) de algún país del G7 y las tasas de interés. Por eso, se recomienda escogerlos cuando se espera que el PIB haya comenzado su ciclo bajista y se apliquen políticas monetarias expansivas con baja de tasas de interés.

En cambio, las acciones se toman alrededor de seis meses antes del punto de inflexión del PIB para repuntar, ayudadas por una política monetaria más laxa con emisión. Cuando esto ocurre, las tasas comienzan a subir, el precio de la renta fija cae, y los papeles empezarían su crecimiento dado el cambio en las estimaciones de ganancias futuras.
Superada esta etapa, cuando la expansión de la economía alcanza un máximo y se genera inflación, los activos “duros”, como los commodities y las propiedades, son los de mejor desempeño. Los inversores buscan refugio en todo lo que les permita adueñarse de la aceleración del índice de precios al consumidor, para amortiguar la caída en el poder adquisitivo que ésta provoca.

Por último, cuando el banco central de un país aumenta las tasas de interés para intentar controlar la inflación, el dinero en efectivo es la mejor opción.
Para anticipar el comienzo o final de un ciclo se debe monitorear los indicadores económicos y además, haber armado o rotado la cartera en función de su percepción de la evolución futura de las condiciones de la economía.

A su vez, hay que saber analizar estos datos y cuáles mirar. Normalmente, se anuncia un promedio de 25 en una semana en los EE.UU., a los que hay que sumarle los del resto de los países. Muchos de ellos son subíndices, pero su lectura desagregada provee una enorme ayuda al entendimiento de la coyuntura.
Esta información se puede conseguir en forma gratuita en diversos sitios de Internet como Marketwatch, Bloomberg, Reuters o Briefing, que posee una valiosa descripción de cada uno y los rankea del 1 al 5 en función de su importancia para el inversor.