miércoles, 31 de diciembre de 2025

América Latina 2025: ¿Atrapados en la Trampa del Bajo Crecimiento o ante una Nueva Oportunidad Productiva?

 

América Latina y el Caribe: crecimiento del PIB real, 2024 y proyecciones para 2025 y 2026 (En porcentajes)


La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha presentado su "Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025". Aunque la región registró un crecimiento promedio del 2,4% durante este año, la cifra resulta engañosa ante un análisis más profundo. El propio organismo advierte que América Latina sigue sumida en una “trampa de bajo crecimiento” que ya encadena cuatro años con una media del 2,3%, evidenciando un estancamiento de carácter estructural y no meramente coyuntural. 


Existe una frustración palpable, una sensación generalizada de que las economías de América Latina y el Caribe están atrapadas en un avance perpetuamente insuficiente ¿Por qué, a pesar de la resiliencia y los avances, la región no logra un despegue sostenido que transforme la vida de sus habitantes?. En este artículo, desglosamos las claves económicas que definirán a la región en 2026 bajo la lupa del último informe de la CEPAL.



1. Estamos en una “trampa de bajo crecimiento”, y es más profunda de lo que parece.

El entorno global para el año 2026 se presenta complejo. La economía mundial muestra una desaceleración gradual, con una proyección de crecimiento que baja del 3,2% en el 2025 al 3,0% en este 2026. Sin embargo, el cambio más disruptivo proviene de la política comercial de los Estados Unidos, donde el arancel promedio efectivo saltó del 2,4% al 17,4%. Este salto del 2,4% al 17,4% en los aranceles estadounidenses no es solo una cifra estadística; es un muro que amenaza directamente la competitividad de las exportaciones manufactureras de la región.


El principal diagnóstico del informe es que la región está inmersa en una “trampa de baja capacidad para crecer”. Las cifras son contundentes, se proyecta un crecimiento del PIB regional del 2,4% en 2025 y del 2,3% en 2026, completando una secuencia de cuatro años con tasas prácticamente idénticas. Sin embargo, el análisis de la CEPAL añade un matiz crucial que a menudo se pasa por alto, aunque insuficiente, el desempeño económico post-pandemia ha sido superior al registrado antes de la crisis. Esto sugiere que la trampa no es una nueva crisis, sino una condición persistente que ha visto una leve, aunque inadecuada, mejoría.

Pero la profundidad del informe está en el dato más revelador, y quizás el más doloroso, la profundidad del estancamiento, el PIB per cápita regional apenas logró recuperar a finales de 2024 el nivel que tenía hace diez años (ver gráfico Nro. 1). 


Gráfico Nro. 1

Tasa de Crecimiento del PIB en América Latina (en porcentaje)

Por décadas (1951 al 2026)

Imagen tomada del "Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025". Página 130, gráfico VIII.2


Esto confirma que, en términos de bienestar real por habitante, América Latina ha atravesado una "década perdida". La profundidad real de este estancamiento se manifiesta en el dato más impactante: el PIB per cápita regional recién en el cuarto trimestre de 2024 logró alcanzar el mismo nivel que tenía una década atrás. En términos de bienestar por habitante, la región ha vivido una década perdida, donde el esfuerzo productivo apenas ha servido para recuperar el terreno cedido.


Por otro lado, el informe señala que Venezuela, lideró el crecimiento del PIB en América del Sur, con un 6,5% proyectado para es 2025, aunque esta cifra de crecimiento convive con una inflación crónica y con fuertes presiones cambiarias debidas a la caída de ingresos petroleros, producto de las sanciones unilaterales y bloqueos comerciales impuestos sobre Venezuela.


2. El consumo privado: el motor de la economía que está perdiendo fuerza.

El consumo de los hogares sigue siendo el principal motor del crecimiento en la región, pero aquí reside una de las señales de alerta más importantes del informe, su impulso se está debilitando. Las cifras son claras, la contribución del consumo privado al crecimiento del PIB pasará de 1,6 puntos porcentuales en el año 2025 al1,4 puntos en 2026.


La implicación de esta tendencia es clara, el principal componente de la demanda interna está perdiendo fuelle en un contexto ya anémico. Para entender esta fragilidad, es clave analizar su origen. El informe explica que esta desaceleración se debe a la "reducción del crecimiento del empleo y del menor crecimiento de los salarios reales medios", lo cual es un fenómeno que no solo sucede en América Latina. Esta debilidad en el consumo no es casual; se ancla en las debilidades estructurales del mercado laboral que exploraremos a continuación.


3. Las buenas noticias del mercado laboral esconden una profunda desigualdad.

A primera vista, el mercado laboral ofrece un panorama optimista. Se proyecta que la tasa de desocupación regional caerá a un 5,5% en 2026, un nivel históricamente bajo, y que la informalidad también registrará leves caídas. Pero estas cifras, esconden una realidad mucho más compleja y desigual. Tenemos niveles de desempleo históricamente bajos (5,5%), pero casi la mitad de la región de América Latina y el Caribe tiene el 46,5% trabajando en la informalidad. Estamos creando puestos de trabajo, pero no empleos que generen desarrollo.


El informe de la CEPAL nos obliga a mirar más allá de los promedios y advierte sobre la persistencia de "brechas estructurales". El ejemplo más elocuente es la brecha de género: la diferencia en la tasa de participación laboral entre hombres y mujeres sigue siendo superior a los 20 puntos porcentuales. Este contraste demuestra que una recuperación del empleo no se traduce automáticamente en una recuperación equitativa y sostenible, limitando el potencial de crecimiento del consumo y perpetuando ciclos de vulnerabilidad.


4. La inflación se está enfriando, pero los bancos centrales caminan sobre la cuerda floja.

La región ha logrado un avance significativo en el control de la inflación, con una mediana regional que se espera converja hacia el 3% en 2026 (sin incluir a la República Bolivariana de Venezuela). Esta tendencia positiva ha permitido a la mayoría de los bancos centrales continuar con el ciclo de reducción de las tasas de interés, un paso necesario para estimular la anémica actividad económica.


Sin embargo, esta cifra, aparentemente positiva, esconde una tensión fundamental. La CEPAL advierte que persisten "riesgos al alza latentes" vinculados a la volatilidad financiera y a la posibilidad de nuevos choques externos. Esto obliga a las autoridades monetarias a mantener un delicado equilibrio, de un lado consolidar la estabilidad de precios sin ahogar un crecimiento que ya es peligrosamente débil. La cuerda floja sobre la que caminan es estrecha, y un paso en falso podría desestabilizar la precaria recuperación. Afortunadamente, los equipos técnicos de política monetaria de los Bancos Centrales de la región, lograron controlar la inflación estos años.


5. Una extraña paradoja: mientras la deuda pública preocupa, la emisión de deuda internacional bate récords.

El panorama fiscal presenta la que quizás sea la contradicción más fascinante del informe. Por un lado, los niveles de deuda pública se mantienen elevados, generando preocupación, un 51,8% del PIB en América Latina y 68,0% en el Caribe, limitando el espacio fiscal para la inversión pública. Por otro lado, la emisión de deuda en los mercados internacionales alcanzó un nivel récord de 161.000 millones de dólares en los primeros nueve meses de 2025.


¿Cómo se explica esta paradoja? El informe ofrece una pista crucial, la composición de estas emisiones muestra una "preponderancia de instrumentos de largo plazo, con vencimientos promedio superiores a diez años". Esto sugiere que, a pesar de los riesgos, los mercados internacionales ven oportunidades y están dispuestos a prestar a largo plazo a ciertos emisores de la región. La pregunta clave, que conecta esta paradoja con la trampa de bajo crecimiento, es si este financiamiento se está canalizando hacia la inversión productiva que puede romper el estancamiento, o si simplemente está refinanciando obligaciones existentes sin alterar la trayectoria de fondo.


6. La Conclusión.

El "Balance Preliminar 2025" de la CEPAL dibuja un panorama de equilibrio precario. La región ha logrado avances importantes en la estabilización de la inflación y en la recuperación de las cifras agregadas de empleo, pero lo hace sobre cimientos frágiles. Las debilidades estructurales persisten: la inversión se mantiene contenida, la productividad no muestra señales de repunte y las profundas brechas de desigualdad limitan el potencial de la demanda interna.


Frente a este diagnóstico, las preguntas fundamentales que deja el informe son claras y urgentes:


¿Qué políticas coordinadas se necesitan para impulsar la inversión y la productividad, los únicos motores capaces de sacar a la región de la trampa de bajo crecimiento y encaminarla hacia un desarrollo más dinámico, inclusivo y sostenible?


¿Crees que las políticas actuales en tu país están atacando el problema estructural o solo la coyuntura?



7. Bibliografía.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe.  (2025, diciembre). Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe para el año 2025. Disponible en:

https://www.cepal.org/es/publicaciones/84460-balance-preliminar-economias-america-latina-caribe-2025


Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2025, 16 de diciembre). Publicó el Lanzamiento del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025. Disponible en: 

https://www.youtube.com/live/ze0XngdCo0U?si=7WERVfAJq_SJjr_s