domingo, 27 de septiembre de 2026

DATANALISIS: Los 5 Nuevos Rostros del Consumidor Venezolano y las Paradojas Económicas de 2026.


Introducción: Más allá del bolsillo, el nuevo mapa del consumo. 

¿Por qué dos personas con el mismo nivel exacto de ingresos toman decisiones de compra drásticamente opuestas? Imagine a dos individuos que disponen de la misma cifra en el bolsillo al comenzar el mes, digamos unos 1.000 dólares: mientras uno evalúa minuciosamente cada centavo antes de adquirir un bien básico, el otro adquiere productos de consumo personal o entretenimiento sin mayor vacilación. La respuesta tradicional a esta discrepancia solía buscarse en el nivel socioeconómico, pero la compleja realidad actual demuestra que la liquidez disponible ya no es la única variable que predice el comportamiento del comprador.


Para descifrar este fenómeno, el pasado miércoles 23 de septiembre, en Noticias Venevisión, el presidente de la firma Datanálisis, el economista Luis Vicente León, presentó su más reciente estudio de tendencias, fundamentado en más de 8.500 entrevistas estructuradas a venezolanos en todo el territorio nacional. Luis Vicente León mencionó que el informe "Tendencias del Consumidor Venezolano 2026" revela que la clasificación clásica por estratos socioeconómicos, basada históricamente en la posesión de activos, el tipo de vivienda y el nivel educativo del jefe de hogar, ha quedado insuficiente para explicar la dinámica del mercado venezolano. En su lugar, ha emergido un mapa psicográfico y conductual donde las emociones, la etapa de vida y la gestión del riesgo determinan las decisiones en el punto de venta.



1. La Culpa: El factor psicológico invisible que determina el gasto.

El hallazgo central de la investigación establece que la disposición a gastar no se calcula únicamente con aritmética financiera, sino a través de una variable psicológica determinante: "la culpa". El peso emocional que genera invertir dinero en el disfrute individual frente a la obligación de priorizar la protección familiar rige de forma transversal la arquitectura del gasto.


Esta carga emocional varía considerablemente según la naturaleza del producto y la velocidad de su depreciación perceptual:

  • Productos duraderos: Bienes como ropa, calzado o teléfonos inteligentes generan una carga de culpa sustancialmente menor. El comprador justifica éticamente el desembolso proyectando el uso continuo y extendido que le dará al activo en el tiempo.
  • Consumos efímeros: La gastronomía en restaurantes, las salidas nocturnas o el entretenimiento efímero activan niveles de culpa muy superiores, debido a que el beneficio percibido se extingue en el instante en que concluye la experiencia.


Asimismo, la estructura del hogar altera profundamente este mecanismo. Un joven menor de 35 años sin cargas familiares procesa el gasto personal como una gratificación legítima. En contraste, una madre de familia con el mismo ingreso exacto de los 1.000 dólares filtra cada transacción bajo el prisma de la seguridad del hogar, transformando la culpa en un freno automático ante consumos no esenciales.



2. Los 5 Rostros del Consumidor Venezolano en 2026.

El análisis de Datanálisis confirma que el mercado venezolano ha dejado de responder a patrones de masa homogénea. La población se articula actualmente en cinco clusters conductuales marcadamente diferenciados:


Primer segmento - El Consumidor Premium: Representan aproximadamente el 10% de la población, representando cerca de 3 millones de personas en Venezuela. Con un ingreso familiar promedio entre los 3.500 a 6.500 dólares mensuales, está integrado mayoritariamente por adultos de más de 45 años con su estructura económica consolidada. Poseen un elevado poder de compra y más del 85% realiza consumos sin culpa cuando el producto satisface sus necesidades. Sin embargo, no se trata de un comprador descuidado: es profundamente sensible a la relación valor-precio, exige el cumplimiento estricto de estándares de calidad y no regala su dinero. Este grupo dinamiza sectores como la alta gastronomía, el comercio especializado y los viajes.


Segundo segmento - El Consumidor Objetivo: Representa cerca del 8.5% de la población venezolana, registra ingresos familiares de entre 2.500 a 3.500 dólares mensuales. Su recurso más escaso es el tiempo, por lo que prioriza la rapidez, la conveniencia y la eficiencia operativa. Está dispuesto a pagar un sobreprecio con tal de evitar colas o procesos burocráticos, representa ambos segmentos más de 5.5 millones de personas pertenecientes a los estratos económicos A, B y C.


Tercer segmento - El Consumidor Estratégico: Representa aproximadamente un tercio de la población venezolana, conformado por la clase media joven (menor de 35 años), con ingresos familiares entre 800 y 1.250 dólares mensuales. El 45% de este segmento obtiene sus ingresos de la economía digital (criptoactivos, revisión de videojuegos, servicios remotos y maquila digital para empresas extranjeras). Al no cargar con responsabilidades familiares pesadas y percibir ingresos directos en divisas, consumen "sin culpa". Buscan activamente formatos de empaque más pequeños, promociones de alta frecuencia y mantienen una velocidad constante en el circuito comercial.


Cuarto segmento - El Planificador: Percibe un ingreso cercano a los 500 dólares mensuales. Su estrategia de supervivencia económica consiste en calcular de forma minuciosa cada transacción para estirar el presupuesto. Aunque el precio es su salvavidas cotidiano, busca refugiarse en marcas reconocidas que le garanticen previsibilidad.


Quinto segmento - el Administrador de Subsistencia (Estrato E): Representa el sector más vulnerable, con un ingreso familiar promedio de aproximadamente 380 dólares mensuales (derivado de una media de 2.2 perceptores por hogar, donde el ingreso mínimo legal reforzado con bonificaciones integrales del Estado es de 240 dólares). No tiene margen para la planificación, compra al día a medida que entra la liquidez, priorizando estrictamente alimentación y salud. En la base más crítica de este grupo se encuentran los pensionados y jubilados venezolanos, cuyos ingresos se ubican por debajo de la media del estrato, enfrentando severas dificultades para cubrir la canasta alimentaria básica de proteínas y carbohidratos.


"Nadie te puede decir: "los venezolanos se comportan así" porque los venezolanos no es una categoría única; son cinco venezolanos distintos."

 Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.


3. La paradoja de la marca: Por qué el comprador con menos recursos le teme "a lo barato."

Un supuesto recurrente en la mercadotecnia tradicional sostiene que, a menor nivel de ingresos, mayor es la disposición a elegir la opción más económica del anaquel. Sin embargo, el comportamiento en los estratos vulnerables de Venezuela contradice este dogma: en sectores como el planificador o la subsistencia, existe una notable fidelidad hacia marcas tradicionales de harina de maíz precocida o arroz.


La explicación teórica de este fenómeno reside en la gestión de riesgo financiero y el costo del error:

  • En estratos de altos ingresos: Si un comprador del segmento Premium adquiere un producto de baja calidad que resulta inservible, el costo marginal del fallo es irrelevante. Simplemente desecha el empaque y adquiere uno nuevo sin comprometer su estabilidad económica.
  • En estratos de subsistencia: Para un hogar con presupuesto de sobrevivencia, perder una compra debido a un producto defectuoso, rancio o de bajo rendimiento rinde un golpe devastador al presupuesto familiar. Un error de compra compromete directamente la ingesta calórica y nutricional del hogar durante días, sin posibilidad financiera de reposición.


En consecuencia, el consumidor de menores recursos percibe la marca consolidada no como un lujo, sino como un seguro de rendimiento. Prefiere pagar un margen superior por una marca de alta reputación antes que asumir el riesgo inasumible de perder su dinero en la opción más barata.



4. La gran brecha: ¿Por qué la economía crece, pero la población siente que empeora?

El análisis macroeconómico de 2026 expone indicadores cuantitativos indiscutibles de recuperación financiera. Sin embargo, en la opinión pública persiste una marcada sensación de estancamiento o deterioro.


Los datos macroeconómicos confirman la expansión del flujo monetario:

  • Los Ingresos petroleros: Proyectados en cerca de 32.000 millones de USD para el cierre de 2026, más que duplicando los menos de 15.000 millones registrados en 2025.
  • La Liquidez al sector privado: La banca privada y los canales autorizados transfirieron más de 10.500 millones al sector privado en el primer semestre de 2026, frente a los 4.500 millones del mismo periodo del año anterior.
  • Exportaciones e hito geopolítico: La producción exportable supera los 1.2 millones de barriles diarios sin aplicar los severos descuentos del pasado, colocándose a precios promedios superiores a 68 dólares por barril. Esta cotización favorable se ha visto impulsada directamente por el entorno geopolítico internacional y la escalada del conflicto en Irán.


A pesar de esta inyección de divisas, la desconexión entre los agregados económicos y la percepción ciudadana responde a dos cuellos de botella estructurales:


1. Expectativas sobredimensionadas y fricciones de infraestructura: Habiendo perdido el 75% del Producto Interno Bruto (PIB) entre 2013 y 2020, el proceso de reconstrucción requiere plazos de maduración técnica que la liquidez monetaria no puede acelerar de forma mágica. El capital no puede instalar de la noche a la mañana una central hidroeléctrica ni transformar la red eléctrica nacional. En ciudades estratégicas como Barquisimeto, Valencia y Maracaibo, los cortes de luz se extienden 6 horas diarias, anulando la percepción de bienestar de un ciudadano que, aunque perciba algo más de dinero, debe subir múltiples pisos a pie por falta de energía.


En el frente energético, los acuerdos tramitados con corporaciones internacionales como General Electric contemplan una mejora significativa en el servicio eléctrico en un lapso estimado de 12 a 18 meses (un año a año y medio). No obstante, la solución definitiva tropieza con un cuello de botella global (mundial): la explosión de la Inteligencia Artificial ha saturado la demanda mundial de turbinas termoeléctricas, postergando los tiempos de entrega internacional de equipos pesados hasta el año 2030.


2. El nivel de partida y la analogía del examen: Para ilustrar la brecha entre la tasa de variación positiva de los indicadores y la insuficiencia del ingreso real, Luis Vicente León recurre a una pedagogía académica: "Mira esto es como cuando tú tienes un chamo que viene con su primer examen de matemáticas y sacó 03... en el segundo examen llegó feliz y te dijo: saqué el doble, saqué 06... mejoró 100% su nota pero todavía está raspado..." 


Conclusión: Las expectativas económicas para el año 2027.

El cierre de 2026 anticipa un repunte dinámico en el consumo durante el último trimestre. Este comportamiento estará apalancado por el ciclo financiero del negocio petrolero, donde las exportaciones cobradas con un desfase diferido de tres meses ingresarán al flujo nacional a los precios elevados pactados durante la coyuntura geopolítica de Oriente Medio.


En el terreno de la inversión extranjera directa, se observa un cambio de ciclo gradual. Las firmas con presencia histórica como Chevron, Repsol y Eni lideran la expansión operativa por su conocimiento del terreno, mientras delegaciones de nuevos inversionistas internacionales analizan activos en petróleo, minería, oro, tierras raras y generación eléctrica. Las proyecciones macroeconómicas estiman que el crecimiento del PIB pasará de aproximadamente un 7% en 2026 a rangos conservadores de entre 15% y 20% para el año 2027.


https://youtu.be/e_DuunZfyc4?si=-JPyMMA8sjpMQ1ce

Cortesía de Noticias Venevisión, Canal TV Venevisión.


Ante un mercado fragmentado donde conviven jóvenes digitales que consumen sin culpa y familias en subsistencia que gestionan el riesgo calórico en cada compra, la supervivencia empresarial exige flexibilidad táctica. Para directores de marca, gerentes de comercialización y tomadores de decisión, la interrogante de fondo es ineludible: ¿Están las empresas preparadas para rediseñar empaques, esquemas de precios y canales de distribución adaptados a la psicología de estos cinco consumidores, o continuarán operando bajo la ilusión de venderle a un país unificado que ya no existe? Los escucho en sus comentarios.

jueves, 24 de septiembre de 2026

ANSA: un venezolano destina al menos el 60 % de sus ingresos a la compra de alimentos.

 
Foto: Cortesía El Diario. Tomado de https://fronteradigital.com.ve/entrada/76190


El presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA), Ítalo Atencio, afirmó el miércoles 23 de septiembre que los venezolanos utilizan al menos el 60 % de sus ingresos en la compra de alimentos.


“Actualmente, los venezolanos priorizan la compra de comida, pero también destinan una parte de sus ingresos al ocio y recreación, cosa que no había pasado en meses anteriores”, afirmó Atencio en una entrevista para Venevisión.


A su juicio, esto se debe a la diversidad de marcas de supermercado, lo que obliga a los comercios a competir en precios y promociones; y así el consumidor cuenta con más opciones de compra.


“Los distintos precios y experiencias de compra han traído como consecuencia un mantenimiento de los precios en los últimos meses”, explicó el experto.


En cuanto a los hábitos de consumo, indicó que la frecuencia para hacer las comprar pasó de una vez al mes o cada quince días para hacer un gran mercado a entre dos y cuatro veces a la semana para comprar lo necesario o productos de reposición.


En este sentido detalló que el tiempo de compra estimado es de 55 minutos, de los cuales el cliente usa el 80% de ese tiempo para revisar los productos y caminar por los pasillos del supermercado.


“Solo el 20 % está destinado a la compra. Esto representa un reto para las marcas sobre cómo llamar la atención del consumidor que se enfrenta en un anaquel a varias marcas de café, 10 marcas de harina de maíz, o 20 marcas de arroz. Los supermercados se han convertido en un punto de encuentro para los venezolanos”, destacó.


Atencio puntualizó que el índice de abastecimiento del país se ubica en 98%, y agregó que los venezolanos quieren precios estables y una temporada navideña con todos los productos.


Del mismo modo, destacó que el pernil para Navidad está garantizado y añadió que hay una estimación preliminar de consumo en los supermercados de 3.000 toneladas del producto para la temporada decembrina.


“La temporada decembrina se prepara con seis meses de antelación, por eso garantizamos que habrá pernil, panettone, aceitunas, hojas de hallaca y otros productos para completar el plato navideño a precios razonables. Queremos que el venezolano tenga una temporada navideña feliz”, añadió.


A tres meses del doble terremoto que afectó a Venezuela el 24 de junio de 2026, el presidente de ANSA ofreció un balance de los establecimientos comerciales en La Guaira.


“El 45 % de tiendas está abierto y operativo, mientras que un tercio se mantiene en revisión y construcción, y hay otra parte de los negocios que no sabemos si va a abrir o no”, dijo Atencio.


Asimismo, destacó que el viernes 25 de septiembre se inaugurará en el sector Playa Grande de La Guaira un segundo Farmatodo tras el doblete sísmico, el primero fue en Caraballeda.


“Registramos un proceso de avance en la apertura de tiendas en la Guaira, en el que se ha hecho énfasis en atender muy bien a los consumidores del litoral”, agregó.


Con información de El Diario.


Tomado de:

https://fronteradigital.com.ve/entrada/76190


La reforma tributaria es tarea pendiente.

Imagen tomada de https://runrun.es/rr-es-plus/620451/la-reforma-tributaria-es-tarea-pendiente/


19 de septiembre de 2026

Artículo elaborado por Luisa Amelia Maracara

Fuente: https://runrun.es/


El nombramiento de Román Maniglia como nuevo superintendente del Seniat generó expectativas en el sector privado sobre la posibilidad de una reforma tributaria, pero las primeras medidas de su gestión indican que va en otra dirección y se ha concentrado en simplificar trámites, digitalizar procesos y reducir exigencias administrativas. 


El pasado 7 de julio, cuando la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció la designación de Maniglia, le asignó como tarea principal la digitalización del sistema tributario venezolano. La instrucción apunta más a modernizar la administración y recaudación de los tributos que a modificar la estructura de las obligaciones tributarias que recaen sobre empresas y personas naturales. 


Desde el Seniat, Maniglia eliminó el vencimiento del Registro de Información Fiscal (RIF) y la obligación de exhibirlo físicamente en los comercios. También derogó la homologación previa de los sistemas de facturación y avanzó en la interconexión con el Saren para evitar que los contribuyentes tengan que entregar información que ya está disponible en otras plataformas. 


La digitalización también alcanzó las aduanas y este 14 de septiembre el nuevo superintendente ordenó eliminar la solicitud en físico de documentos que ya forman parte de los expedientes digitales y activar criterios de selectividad para acelerar el despacho de mercancías. 


Los cambios apuntan a reducir la burocracia y hacer más eficiente la relación con el contribuyente. Sin embargo, aún no han abordado las demandas que el sector privado viene planteando desde hace meses sobre el peso de los tributos, la superposición de obligaciones y el costo de permanecer en la formalidad. 



Del bolsillo de los contribuyentes.

El Seniat recauda los principales tributos nacionales, entre ellos el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto sobre la Renta (ISLR) y el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF), además de los vinculados con las operaciones aduaneras, el tabaco y las especies alcohólicas. A estos se sumó en 2024 la contribución especial para la protección de las pensiones.  


La carga tributaria termina reflejándose en los precios que pagan los consumidores. El IVA, cuya alícuota general es de 16%, una tasa que se ubica en el rango medio-alto en la región, se incorpora directamente al precio final de los bienes y servicios a los que se les aplica este impuesto.  


Otros tributos y contribuciones que recaen sobre las empresas pueden trasladarse de manera indirecta a los costos de producción, importación, distribución y comercialización, es decir al final que pagan los consumidores. 


Consecomercio ha advertido, por ejemplo, que el IGTF encarece las operaciones y afecta la cadena productiva. Este es un impuesto que pecha con hasta 3% el pago en divisas en efectivo, por ejemplo. 


El efecto se refleja en productos de consumo masivo como alimentos, pero también en bienes como vehículos, ropa y otros productos que incorporan costos tributarios a lo largo de la cadena. 


La recaudación tributaria interna cerró 2025 en alrededor de 10.300 millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB (IIES-UCAB). En su informe correspondiente a septiembre, el instituto proyecta unos 10.800 millones de dólares para 2026, con el IVA y el ISLR como sus principales componentes. 


En esa estimación, el IVA representaría 40,7% de la recaudación interna, seguido por el ISLR con 20,4%, mientras que la renta aduanera aportaría 27,7% y otros ingresos internos 11,2%. 



Menos trámites no significan menos impuestos.

Las primeras medidas de Maniglia han sido recibidas favorablemente por los gremios. Consecomercio ha reconocido que el Seniat está dando pasos en la dirección correcta, pero sostiene que todavía es necesario trabajar en una “nueva arquitectura del sistema tributario” que permita avanzar hacia un modelo más favorable para la producción. 


Si bien es cierto que eliminar una exigencia administrativa puede reducir tiempo y costos para una empresa, esto no modifica por sí mismo las alícuotas, las bases imponibles, las retenciones, los anticipos ni la cantidad de tributos que recaen sobre una actividad económica. 


En una reunión que representantes de Fedecámaras, Consecomercio, Conindustria, AVEX y cámaras regionales sostuvieron con Maniglia en julio, le plantearon la necesidad de revisar la arquitectura tributaria como parte de un modelo de desarrollo productivo. 


Consecomercio también ha planteado eliminar el IGTF, reducir alícuotas y simplificar procedimientos. El gremio ha pedido además que los 335 municipios del país avancen en la armonización tributaria y ha señalado que unas tasas más bajas pueden contribuir a ampliar la base de contribuyentes. 


El IIES-UCAB apunta en una dirección similar. Su informe más reciente señala que los cambios recientes en la tributación interna han sido pequeños y que la evolución de la recaudación responde más al entorno macroeconómico que a modificaciones de la política tributaria. El instituto también identifica los anticipos de IVA e ISLR como un elemento central del esquema vigente. 



Una carga que va más allá del Seniat.

Parte del problema está precisamente fuera del ámbito del Seniat. A los tributos nacionales se suman impuestos municipales y contribuciones parafiscales que pueden elevar el costo de operar formalmente. 


En agosto, los abogados Karla D’ Vivo y Alejandro Granadillo advirtieron, en entrevista en Fedecámaras Radio, sobre las distorsiones de la tributación municipal. Granadillo señaló que algunas retenciones aplicadas a empresas sin establecimiento o vínculo territorial pueden producir “doble tributación” y acumular créditos fiscales difíciles de trasladar, lo que termina elevando los costos operativos. 


En cuanto a las contribuciones parafiscales, el abogado tributarista Juan Carlos Castillo, expresidente de la Asociación Venezolana de Derecho Tributario, considera que los cambios administrativos del Seniat y el Saren son insuficientes para hablar de una reforma tributaria y planteó revisar aportes como los destinados al Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología y al Fondo Nacional del Deporte. 


Por su parte, el economista Asdrúbal Oliveros considera positiva la digitalización del pago de impuestos, pero advierte que por sí sola no resuelve los problemas fiscales del país. A su juicio, Venezuela necesita una reforma integral que permita reducir la evasión, ampliar la base de contribuyentes y simplificar un sistema que se ha vuelto complejo y costoso. 


Oliveros sostuvo en sus redes sociales que ampliar esa base no debería significar crear más impuestos ni aumentar permanentemente la presión sobre los mismos contribuyentes, sino incorporar más actividad económica a la formalidad. 


En este sentido, el IIES-UCAB pone el foco en esa tensión y señala que, sin cambios en la dirección de la política tributaria, el esquema de recaudación no petrolera seguirá descansando en la intención de maximizar los ingresos fiscales mediante la intensificación de controles y anticipos sobre la base tributaria formal. 


Artículo tomado de:

https://runrun.es/rr-es-plus/620451/la-reforma-tributaria-es-tarea-pendiente/

CANASTA ALIMENTARIA FAMILIAR SEGÚN CENDAS LLEGÓ A LOS 755 DÓLARES.

Imagen tomada de https://www.instagram.com/p/Ddlx7c4psAd/


Según el Centro de Documentación y Análisis Social para los Trabajadores (CENDAS), perteneciente a la Federación Venezolana de Maestros y su analista, Oscar Meza, el costo de la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) en Venezuela se ubicó en 581.625,07 bolívares (equivalente a 755,36 dólares) durante el mes de agosto de 2026, de acuerdo con los datos presentados.


Al añadir el gasto promedio del servicio de agua potable, estimado en 12,47 dólares, el presupuesto básico mensual para cubrir alimentos y agua se eleva a un total de 767,83 dólares.


Esta cifra representa un incremento del 12,5% en bolívares y del 3,8% en dólares en comparación con el mes de julio, consolidando una variación anualizada (entre agosto 2025 y agosto 2026) del 610,7% en moneda nacional y del 33,8% en divisas. El encarecimiento de los rubros clave sigue presionando el bolsillo de los ciudadanos.


Recordar que el grupo familiar estándar que utiliza el CENDAS-FVM para calcular la Canasta Alimentaria Familiar (CAF) es de cinco personas (Mamá, Papá, y tres hijos). El costo promedio es de  755,36 dólares, el costos promedio por persona (no todos los miembros de la familia consumen igual) estaría en promedio de 151,07 dólares por persona. Es decir, la canasta alimentaria de un familia de tres personas se ubica alrededor de los 453,21 dólares.


Fuente: https://www.instagram.com/p/Ddlx7c4psAd/