Imagen 1 - Infografía del Capitalismo como una estructura Autopoiética.
Esa angustia de ver cómo el futuro se escapa entre videos de TikTok y algoritmos predictivos es muy común. Lo peor en la actualidad, es que para muchos, ese vacío cristaliza en una imagen seductora: la de una mano oscura, una élite todopoderosa moviendo los hilos del destino global desde una oficina super secreta, una narrativa que alivia porque, al menos, le pone un rostro de villano de Marvel al caos. Sin embargo, la realidad es más aterradora: no hay nadie al volante en esa máquina, no hay villano de Marvel.
Mucho menos el sistema esta controlado por un plan maestro de unos pocos millonarios que creen que controlan el mundo; aunque no lo comprendemos ahorita, la realidad es que el sistema es un super organismo vivo, una colmena compleja que cambia, aprender adaptarse, evoluciona y cambia drásticamente. El problema central no es una conspiración de película, sino una estructura que ha cobrado vida propia.
No estamos ante un diseño consciente, sino ante una inercia autónoma que se reproduce a sí misma. El capitalismo contemporáneo funciona como una maquinaria tan vasta que incluso las élites poderosas, que se pretenden supuestamente dueñas del mundo, no son más que piezas reemplazables de un engranaje que nadie sabe cómo apagar.
1. El sistema es como un árbol digital super gigante (Metabolismo).
Hagamos el ejercicio de visualizar el capitalismo contemporáneo como un árbol digital (ver imagen 1) no como una estructura simple (pirámide), sino como un enorme organismo de escala planetaria. Bajo esta óptica, el sistema se comporta como un ser vivo que se repara, se retro alimenta de sus propias fisuras y mejora. Cuando viene una crisis económica, no asistimos a una ruptura o desaparición del modelo; presenciamos, en realidad, una recalibración sistémica diseñada para perpetuar su funcionamiento.
Este fenómeno encuentra su base teórica del autor Niklas Luhmann y su teoría de los sistemas sociales. Apoyado en la arquitectura intelectual de su Zettelkasten, Luhmann adaptó un concepto biológico de una potencia extraordinaria: la autopoiesis. De forma muy sencilla, es un sistema que se repara y se reproduce a sí mismo mediante sus propias operaciones internas. Así, el capitalismo trasciende la mera suma de mercados; se erige como una forma de organización del poder que genera sus propios códigos de integración y establece sus propios límites. Pero lo que vuelve a este sistema verdaderamente implacable es lo que el filósofo István Mészáros denominó "reproducción metabólica del capital". En este metabolismo social, el capital instrumentaliza incluso sus crisis más profundas. Así, este organismo, genera una recesión económica o un colapso financiero, no como un error de sistema, sino un mecanismo de depuración y ajuste necesario para garantizar su continuidad. Lo inquietante no es que el sistema falle, sino que está diseñado para metabolizar sus propios fallos.
Esta lógica de supervivencia descarnada queda retratada con precisión en la película Margin Call. En ella, la ética es desplazada por la inercia de la estructura, resumiendo el funcionamiento del engranaje en una máxima lapidaria: "Hay tres formas de ganarse la vida en este negocio: ser el primero, ser el más listo o engañar". Al final, no importa quién esté al mando, sino quién es capaz de reaccionar antes de que el metabolismo del sistema decida quién es la pieza sacrificable.
2. En el Estado Profundo Global, hasta los ricos son trabajadores del sistema.
Olvidemos la imagen de una habitación llena de humo, de ese supuesto Estado Profundo como una reunión de señores con túnicas negras. Por el contrario, en su lugar, visualizaremos una serie de manipuladores que en coordinación perfecta operan a primer nivel de esta super estructura, por ahora lo podríamos llamar como el "Cerebro Global" (ver imagen 1), para entenderlo visualmente mejor. En realidad, es una red de inteligencia colectiva donde convergen los controladores del internet, junto a los tanques de ideas (think tanks), también algunas agencias de inteligencia del mundo occidental y otras élites. Este Estado profundo global no es una conspiración secreta, sino un tejido formal de poder, donde obviamente convergen grandes familias, militares y tecnócratas, cuyos intereses simplemente están alineados para mantener el flujo del capital y el poder.
Para visualizar el funcionamiento de este sistema, podemos utilizar la analogía de la colmena de abejas: en este entramado, la voluntad individual se disuelve. Incluso la abeja reina (la élite global) carece de libertad real; es una esclava funcional obligada a expandir el orden para no ser desechada por el sistema. Lo peor, es que al final el beneficiario último es la idea de la colmena (el Capitalismo como sistema autónomo).
Algunos pretenden llevar a la humanidad por este camino, olvidando que nuestra humanidad ante los retos difíciles, siempre busca y encuentra soluciones creativas.
3. Hiperstición: Tu rebeldía se vuelve mercancía.
¿Has notado que cuando algo se vuelve rebelde o alternativo, a los dos meses ya venden la camiseta en el centro comercial? Es la manera como este sistema neutraliza cualquier amenaza. El sistema es experto en absorber la disidencia. Si no puede absorberla, usa el botón de pánico: primero emplea los medios de comunicación (desinformación) que cambian la narrativa y, en el peor de los casos, emplea la fuerza militar y policial. Esta transición entre la manipulación simbólica y el control físico ha sido retratada con una lucidez punzante en la sátira de "Los Simpson", donde el humor revela cómo estás instituciones alternan entre el entretenimiento distractivo y el autoritarismo más crudo para preservar el orden mundial.
Mediante la clausura operativa, el capitalismo posee una plasticidad adaptativa asombrosa: procesa la disidencia como ruido para luego reabsorberla. Aquí entra en juego la "hiperstición": ideas o ficciones que, al ser difundidas masivamente, (como el "no tendrás nada y serás feliz") o (películas de supuestos virus y pandemias) antes que estos sucesos sean reales, terminan creando y preparándonos para su propia realidad de control. En la historia recientemente tenemos ejemplos, mencionare algunos, el surgimiento de los movimientos verdes, los movimientos feministas radicales o alternativas como el Bitcoin, el sistema no siempre los aplasta; a menudo los convierte en mercancía cultural o nichos de mercado regulados. Si la reabsorción falla, el sistema activa su nivel base: agencias de inteligencia y medios de comunicación que gestionan la narrativa y, en casos extremos, recurren a la aniquilación por la vía militar, como hemos visto en escenarios de conflicto como Siria. La red global no permite que se interrumpa el flujo de obediencia al sistema.
4. La "Sala de Control": Una arquitectura de intereses alineados.
Aunque no haya un director del sistema, los arquitectos de la sala de máquinas no requieren enormes pantallas para verlo todo, simplemente controlan las cuatro grandes llaves, las cuales permiten el control estratégico de los grandes flujos del mundo.
- El control de las rutas comerciales críticas: El dominio de los grandes puertos y canales logísticos. Pensemos en las recientes disputas por el Canal de Panamá o el bloqueo marítimo en el Caribe contra Venezuela. El que controla el paso, controla la soberanía.
- El control sobre el internet, donde viaja la información y los datos. En la actualidad, quien domina la arquitectura de internet, las redes sociales, el software y los motores de inteligencia artificial, ejerce un control total sobre el activo más valioso de nuestro tiempo: los datos personales.
- El control de los sistemas de pago globales: Herramientas de inclusión o exclusión financiera. La desconexión de Rusia, Irán o Cuba del sistema SWIFT demuestra que el dinero no es neutro; es un dispositivo de castigo que margina a naciones enteras de la economía mundial.
- El control de los recursos estratégicos: La geopolítica del litio, las tierras raras y principalmente sobre el petróleo y la energía. El sistema asegura que estos recursos se integren en el circuito de acumulación global, aplastando cualquier proyecto político que intente gestionarlos de forma autónoma.
5. La auto explotación en la Sociedad del Cansancio (O por qué siempre estás agotado).
En el nivel más íntimo, el control se vuelve reticular. Siguiendo al filósofo Byung-Chul Han, hemos pasado de una disciplina externa a la "sociedad del cansancio". El individuo ya no es un sujeto que obedece, sino un "sujeto de rendimiento" que se auto explota en nombre del éxito y la visibilidad. Ya no necesitamos a un jefe vigilándonos con un látigo. Ahora nosotros mismos somos nuestros propios jefes explotadores. Nos exigimos éxito y visibilidad en redes sociales todo el tiempo. La distracción digital no es un error; es para que no tengas energía para organizarte con otros. La distracción digital no es un accidente; es un mecanismo de control que fragmenta la atención y drena la energía necesaria para la organización colectiva. El sistema no necesita ciudadanos felices, solo sujetos operativamente eficientes y permanentemente conectados.
6. ¿Cómo hackear el sistema? La resistencia es real: Trabajando y produciendo para la vida.
La esperanza no es cambiar a un político por otro. La resistencia real está en producir para vivir y no solo para acumular seguidores o dinero. Ya hay gente haciéndolo. Según pensadores como Boaventura de Sousa Santos, la respuesta no está en sustituir a una élite por otra, sino en construir desde la base.
La verdadera resistencia surge cuando se redefine el éxito más allá del saldo bancario de la cuenta. Existe hoy una "red de trabajadores en resistencia" que prioriza el "producir para vivir" sobre la acumulación. Algunos ejemplos son:
- El Movimiento Sin Tierra (MST) en Brasil y su lucha por la propiedad comunal.
- Las cooperativas de recicladores en Colombia que transforman el residuo en recurso social.
- Las comunas y el movimiento comunal en Venezuela.
- Las economías solidarias en Mozambique que tejen autonomía frente al mercado.
Estas iniciativas no buscan la destrucción inmediata del sistema global, un objetivo no alcanzable hoy, pues lamentablemente los jóvenes en la actualidad están en su propia realidad individual, su pequeño mundo, las necesidades colectivas han dejado de ser motivo de luchas, ya no exigen cambios sociales, transformaciones reales. Por lo tanto, la alternativa viable ahora es crear espacios donde el valor de la vida esté por encima del flujo de capital. Esto implica organizar pequeños sistemas sociales descentralizados y desconcentrados, donde algunas partes del pueblo organizado, salve al propio pueblo cuando este se organiza.
7. Construir un tejido social distinto.
Entender el capitalismo como un sistema complejo nos permite superar el moralismo fácil y las teorías conspirativas que tanto abundan en las redes sociales, pues no es cierto que existan planes perfectos y super diseñados por elites tipo películas de Marvel. Hay que ir más allá de las apariencias, de las simplificaciones engañosas y manipuladas, ver la realidad como es, no caer en los engaños y en los manipuladores. Como señalaba el historiador Británico Arnold Toynbee en su frase: "la humanidad balancea en la cuerda floja, pero posee una resiliencia histórica capaz de encontrar soluciones sociales a los problemas creados por su propia organización".
¡Despierta! no permitas que la vida se vaya haciendo las mismas cosas, no dejes que la mentira de un destino escrito te robe las ganas de pelear, luchar y creer en un mundo mejor.
El futuro no es un guion redactado por una élite todopoderosa en una habitación oscura; es un lienzo en blanco que este sistema intenta llenar con inercia y algoritmos.
Tú no eres un simple engranaje reemplazable en una máquina de cansancio, eres la chispa capaz de crear un tejido social nuevo basado en la cooperación. Rompe la lógica de la auto explotación, deja de ser el combustible de una colmena que no te valora y empieza a construir desde abajo, con tu gente y para la vida.
¡El mañana no está determinado, está esperando a que dejes de ser un nodo pasivo y te conviertas en el arquitecto de tu propia autonomía!
Menos paranoia de redes sociales y más estudio de estructuras, de sistemas, más comprensión de la realidad; ese es el primer paso para la verdadera autonomía. Ya encontrarás la forma, lo importante es comprender que la vida tiene sentido. Primero comprender el sistema actual y su funcionamiento. Segundo, desear un resultado diferente en el sistema y finalmente, actuar, trabajar, para tener éxito en ese cambio dentro del sistema.
No hay nada malo en exigir y luchar por un sistema social que garantice que todos puedan tener la oportunidad de pagar una casa digna para su familias, un sistema que disminuya las enormes dificultades que representa sacar adelante una familia, un sistema donde los jóvenes puedan tener tiempo para el ocio, más diversión y menos trabajo; un sistema donde ser trabajador no sea visto como inapropiado. Debemos cambiar el sistema por uno más digno y humano.
Los leo en los comentarios.

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